ESTIGMATIZACION

Publicado en por ANGEL RODRIGUEZ ALVAREZ

 

 

No soy psiquiatra. No soy médico ni especialista en ningún campo de la Medicina.
Por tanto, cuanto yo diga sobre este tema tan controvertido de los estigmas, debe ser tomado con prevención, y no debe valorarse más allá que como simples charlas coloquiales, sin mayor importancia.
Lo que sí quiero dejar claro es que no pretendo atacar ni ofender las creencias religiosas de nadie, sino simplemente afirmar una vez más, que no existe nada que deba calificarse como sobrenatural, pues no hay nada por encima de las leyes de la Naturaleza, y que cuando algo nos sorprende debemos entenderlo como algo que escapa a nuestra comprensión por desconocimiento, no porque pertenezca a ese campo que nos empeñamos en llamar, erróneamente, "milagroso".
Aceptar el milagro como algo real es, bajo mi punto de vista, una aberración.
Pero afirmaciones como ésta pueden producir una sensación de ofensa en sus creencias religiosas a algunas personas.
Pido perdón a quienes así lo consideren.
Ahora bien, si no se analiza nada, si no se trata de buscar la posible causa de los fenómenos que nos rodean, caeremos en la posición que tenían nuestros antepasados cuando se enfrentaban a los fenómenos naturales, (rayos, truenos, lluvia, viento, etc.), que atribuían a la manifestación  de sus dioses, según fuera el estado de ánimo de estos dioses, y a quienes para calmarlos ofrecían hasta víctimas humanas.
Debemos pues buscar respuestas, no instituir dogmas.
ESTIGMA procede del latín STIGMA, y su significado es "marca o señal" sobre el cuerpo, si bien por extensión también se aplica esta denominación a las personas que quedan marcadas socialmente por haber realizado un acto reprobable.
Visto desde un sentido religioso, un estigma es una marca que reproduce alguna llaga de las que se le produjeron a Jesús el Cristo, a través de su pasión y posterior crucifixión.
Existe la estigmatización parcial, con la reproducción de alguna o algunas llagas, y existe la estigmatización total, con la reproducción de todas las llagas que afectaron al cuerpo de Jesús el Cristo, según los relatos de la Historia Religiosa.
Por tanto, y según lo dicho hasta ahora, las personas estigmatizadas ven reproducidas en sus cuerpos alguna o todas de las siguientes marcas:
Las de las manos y los pies, así como la del lanzazo en el costado, y las de la corona de espinas, sin olvidar las de los latigazos en la espalda y la señal del hombro, producida por el peso de la cruz. También las ven las personas que rodean a los estigmatizados.
Pero no siempre se ven estas lesiones, porque existe lo que se ha dado en llamar estigmatización invisible, en la que se produce dolor en las zonas que hemos indicado, pero no se advierte visualmente ninguna marca, llaga o sangrado.
En ambos tipos de estigmatización se produce siempre dolor.
Cuando hay ausencia de dolor, las personas "calificadas" para determinar la veracidad o no de los estigmas afirman que estas marcas indoloras son fraudulentas, e incluso llegan a señalarlas como "diabólicas".
Los creyentes atribuyen la estigmatización a un grado elevado de santidad de la persona que la padece, lo cual es un error más de los muchos que acompañan a las creencias religiosas de los pueblos.
Estigmatizados famosos fueron el Padre Pío, que estuvo "marcado" durante 50 años. También fueron estigmatizados San Francisco de Asís, Santa Rita de Cascia, Santa  Gema Galgani, Santa Faustina, Lousie Lateau, Sor Louise de Jesús, Jeanne Boisseau, etc.
Y muy conocido por los ufólogos Giorgio Bongiovanni, mano derecha y sucesor de Eugenio Siragusa, en la Fraternidad Cósmica de nuestros dolores.
Un místico es una persona psicótica, cundo alcanza unos niveles de fanatismo religioso exacerbantes, que le hacen llegar hasta el paroxismo.
El santoral está lleno de ejemplos de personas con síndrome histérico o de esquizofrénicos.
Cuando yo estaba en Avila con las monjas, éstas nos contaban o leían historias de santos y de santas, con escenas en la vida de esas personas verdaderamente escalofriantes, pero que a éllas les parecían edificantes. Eran un catálogo comparable con el de cualquier manicomio.
Las personas místicas piensan que sufrir es bueno, y que ese sufrimiento es el camino para ir al "cielo".
Utilización de cilicios, fuertes ayunos, meditaciones contínuas, oraciones incesantes, ensiones personales intensas, flagelaciones, y una serie de acciones que llevaban al organismo de los supuestos santos a tener "un metabolismo esforzado hasta el agotamiento", y aquí he empleado una frase de Ian Wilson, tal vez la persona que más exhaustivamente estudió el fenómeno de la estigmatización, y con el cual volveremos más adelante.
Una persona crédula, y que lleva a cabo una vida espiritual intensa, particularmente en conventos, somete a su cerebro a un estado contínuo de alteración de la conciencia. Se está drogando diariamente. Cree profundamente y toda su vida gira alrededor de la persona objeto de su adoración: Jesucristo.
Y lo que hacen es identificarse más y más con ese Jesús, y desean sufrir tal y como Jesucristo sufrió. Quieren, consciente o inconscientemente, seguir a Jesucristo incluso en su pasión y crucifixión.
"Vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que muero porque no muero", decía Santa Teresa, frase que a mí se me grabó siendo muy niño. Yo no podía entender ese deseo de morir.
También nos contaban que Santa Teresa vio una vez a un ángel que le lanzó una flecha a su corazón, que le produjo un dolor intensísimo, y que desarrolló un desenfrenado amor hacia Jesús.
Ejemplos de paroxismo religioso en estos santos y santas son frecuentes, y en ese estado mental en que vivían permanentemente, no es extraño que se produjesen fenómenos paranormales, que ellos atribuían al cielo. O sea, la pescadilla que se muerde la cola.
Uno de estos fenómenos son los estigmas.
Estas personas psicóticas, inconscientemente ponen en marcha determinados mecanismos mentales que actúan sobre la materia de su cuerpo, sobre su piel, sobre sus tejidos, sobre los vasos sanguíneos, produciendo un fenómeno psicosomático llamado "Dermografía".
Sangrado, (extravasación sanguínea), llagas, exudaciones, aromas, que provocan el asombro sobre los testigos de esos fenómenos. Al tener fé religiosa, lo que hacen es atribuir los hechos a un milagro, y una aureola de santidad envuelve al estigmatizado, a partir de ese supuesto milagro.
Esta dermografía, o estigmas acompañan a veces a los estigmatizados de por vida, pero en otros sólo aparecen y desaparecen con motivo de determinadas festividades, particularmente con las celebraciones de la  Semana Santa.
Es el mismo fenómeno que se produce con las supuestas posesiones diabólicas. En ambos casos se lleva a cabo una identificación del paciente, variando sólo el objeto de su identificación.
También, por tanto, se observan en las supuestas posesiones diabólicas una serie de estigmas o marcas, que se atribuyen a seres diabólicos, cuando las provocan en realidad los supuestos posesos, como los "santos", de manera inconsciente.
Ian Wilson, investigador británico, fue posiblemente la persona que más ha estudiado el fenómeno de la estigmatización.
Publicó un libro en el año de 1988 ,"The Bleeding Mind", sobre el tema.
En palabras de Ian: "Lo que resulta evidente es que los estigmas y la personalidad múltiple parecen estar tan estrechamente vinculados, que pudieran ser dos aspectos de un mismo fenómeno". (En el caso de las posesiones, para mí desde luego es así).

Continúa diciendo:

"Ambos parecen ser desencadenados por las tensiones, aparentemente como respuesta a un metabolismo esforzado hasta el agotamiento.
E
n ambos vemos al individuo inmerso en una huida de la realidad, facilitando una suerte de liberación o de escape de las limitaciones del yo cotidiano, y en un mundo fantasioso de figuras religiosas y de una dramatización personal de los hechos que rodearon la muerte de Jesús".
Son muchas las pistas que nos llevan a considerar que los estigmatizados son personas absolutamente fanatizadas, inmersas en un mundo irreal, permaneciendo días y días en estados alterados de conciencia que llevan a que el fenómeno se produzca, (y también otros fenómenos paranormales, y no "milagrosos").
En este fenómeno se ha observado que las llagas de los clavos aparecían en las palmas de las manos, cuando lo normal es que hubiesen aparecido en las muñecas, pero cuando esto ocurría es porque los estigmatizados creían, por las imágenes observadas, que los clavos se clavaban en las palmas de las manos.
Una vez que se conoció este detalle, las llagas comenzaron a aparecer en su localización correcta.
La crucifixión la inventaron los persas, y pasó luego a Egipto y a Cartagena. Los romanos la adoptaron de los cartagineses y la "perfeccionaron". Los persas sólo amarraban al condenado con cuerdas, pero los romanos preferían el clavado.
El reo transportaba un madero, (patibulum), que sería utilizado de travesaño.
A este madero se clavaban las muñecas del condenado, y este era izado a un poste llamado estípite.
La causa de la muerte era una combinación de los destrozos causados por la flagelación, golpes, y la asfixia que se producía en la posición en que quedaba la víctima en la cruz.
Restos arqueológicos confirman que se clavaba a los reos, utilizando clavos de hierro afilado en punta, de una longitud de 13 a 18 cms. Estos restos muestran que el clavado era en las muñecas, y no como aparecen las llagas de los estigmatizados, en las palmas.
Es pues la estigmatización obra de la mente, y no un hecho "sobrenatural".
Generalmente no somos conscientes de la acción que sobre la materia, incluyendo en "esa materia" a nuestro propio cuerpo, puede llegar a realizar la mente. Los estados de fuerte sugestión o de autosugestión pueden llegar a mover montañas. Mediante la hipnosis se pueden hacer desaparecer, por ejemplo, verrugas y otras malformaciones de la piel. Y mediante la hipnosis se ha logrado que hemofílicos consiguiesen detener  hemorragias incontrolables. Es el proceso inverso del sangrado, (se llega  a sangrar desde 250 c.c. hasta 750 c.c. en un día), y producción de llagas. Pero es, desde luego, el mismo fenómeno.
Está claro que debemos desacralizar esta fenomenología, quitarle el carácter "milagroso" que se le da, y verlo como lo que es, un proceso de identificación con el objeto, (persona o dios) de la adoración de las personas estigmatizadas, un fenómeno psicosomático, y una prueba más a favor de la teoría de que los milagros no existen, pero que el fanatismo religioso está más extendido de lo que pensamos.
Los parapsicólogos deben realizar sus investigaciones, (de cualquier fenómeno), partiendo de la convicción de que todo tiene una explicación. ¡TODO!. Y su labor debe ir encaminada a tratar de hallar, en lo posible, esa explicación. Pero desgraciadamente lo que vemos es que, en la mayoría de los casos, los parapsicólogos parecen querer demostrar la realidad de esos fenómenos como pertenecientes a un mundo mágico, milagroso, sobrenatural, sin explicación científica, lo cual es una aberración.

    

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