EL ENIGMA DE LA SABANA SANTA
Es uno de esos objetos molestos que no deberían existir, pero que sin embargo están ahí, para enfado de algunos y desconcierto de todos.
Es la Síndone, el Mandylion, la Sábana Santa, que cubrió o amortajó, presumiblemente, el cuerpo lacerado, roto y muerto de Jesús el Cristo, una vez que fue descendido de la cruz donde se dice que fue crucificado, según la costumbre romana, y después de ser lavado y ungido con los óleos con los que se honraba a los muertos, depositado en una tumba excavada en la roca de un huerto, donde una gran piedra deslizante ocultó al mundo el horror de un deicidio, hasta que, pasados tres días, según sus seguidores y creyentes de esa nueva fé, llamada Cristianismo, resucitó.
Sobre la figura de este hombre y de sus enseñanzas y supuestos milagros cada uno podrá adoptar la postura que quiera, pero determinadas cosas no se pueden negar, y una de esas cosas es el misterio que encierra ese lienzo de lino, que nadie ha conseguido desentrañar.
Existen, al parecer, registros que hacen referencia a un lienzo o tela con el rostro de Jesucristo, y que se remontan al siglo II , en Edessa, actual Urfa, en Turquía. De igual forma, en el año 525, durante las obras de restauración de la iglesia de Santa Sofía, también en Edessa, se registra el descubrimiento de una tela con la imagen de Jesucristo, imagen a la que llaman “acheropita”, cuyo significado es “no hecha por la mano del hombre”, que serían las dataciones más antiguas sobre la Sábana.
La Síndone sufrió los efectos de un incendio en la noche de 3 al 4 de Diciembre de 1532 y el fuego alcanzó una esquina de la urna de madera revestida de plata. Algunas gotas de la plata fundida atravesaron los diversos pliegues del lino. ¿Cómo pudo ser posible que la urna fuera sometida a 960 grados, y la plata se fundiera, y sin embargo el lienzo no se inflamó, y sólo quedó parcialmente afectado por las gotas de plata fundida que penetraron en él?.
Dos años más tarde, las monjas clarisas cosen unos parches para resturar el daño, parches que han sido retirados en el año de 2002, permitiéndose que puedan ser visibles los agujeros poducidos por la plata derretida. También se ha cambiado la tela soporte por una nueva, que se ve a través de los agujeros.
En el año de 1694, la Sábana Santa se coloca de manera definitiva en Turín.
Se la fotografió por primera vez entre el 25 y el 28 de Mayo de 1988 por el abogado Secondo Pía, comenzando con éllo los primeros estudios. La segunda vez que se fotografió fué en el año de 1931, por un fotógrafo profesional llamado Giuseppe Enrie. En 1969 se realiza, por el doctor Giovanni Battista Judica Cordiglia, la primera foto en color.
Y en el año de 1988 se toman algunos trozos de la Síndone para someterla a las pruebas de datación, utilizando el sistema del carbono 14 (C14). Y aquí comienza una polémica sobre la autenticidad de la Sábana Santa, pues el carbono 14 determina que el lienzo tiene una antigüedad cifrada entre los años de 1260 y 1390. Aparentemente, pues, la Síndone no es de la época de Jesucristo. Se habla de fraude, e incluso se dice que puede ser obra de Leonardo da Vinci.
Pero un científico ruso acabó con la duda al someter un lienzo del siglo I, perfectamente datado, a las condiciones del incendio de 1532. Al repetir los análisis de datación por el método del C14 llegó la sorpresa: El lienzo era ahora 13 siglos más moderno. Había sido el incendio el que modificó la Sábana. No había fraude.
¿Y qué nos cuentan los análisis efectuados a este lienzo?. ¿Es una pintura realizada por alguien?.
Pues parece que no existe nada que pueda reconocerse como pintura, tinte, colorante, etc. Tampoco se encuentra rastro de la imagen debajo de las manchas de sangre, por lo tanto se ha establecido que ésta se formó posteriormente a las manchas de sangre.
No se sabe cómo se ha creado esta imagen, que resulta ser una fotografía tridimensional, diferente a cualquier pintura o fotografía, formada estando el cuerpo en “levitación”, pues no hay señales de aplastamiento dorsal de la imagen. La parte dorsal y frontal son idénticas.
La sangre detectada es humana, de alguien que sufrió una muerte traumática, tal y como se relata en los Evangelios, herida por herida. Se aprecian las heridas en la cabeza y frente, producidas por las espinas, así como las de la flagelación, y todas las que sufriría alguien que fué crucificado como Jesús. Las huellas de los clavos muestran que éstos pasaron a través de las muñecas y no de las palmas de las manos, que la herida del costado (derecho y no izquierdo), fue hecha después de muerto y la corona de espinas era en realidad un casco que se encajaba en la cabeza y no un aro alrededor de la frente. Hay huellas de un cardo espinoso,(Gundelia Tourneffortii), con el cual pudo elaborarse la corona. Las heridas u orificios sangrantes, producidas por este casco de espinas se han calculado en más de 50, correspondiendo los más sangrantes a venas o arterias en el lugar en que éstas se hallan en un ser humano.
A lo largo de todo el cuerpo se notan los azotes producidos por un látigo romano, siendo las marcas idénticas a las que dejaría este tipo de látigo llamado Flagrum taxillatum. En total se contabilizan 120 azotes (los judíos sólo daban 40), y más de 600 contusiones y heridas en total, lo que da idea de la brutalidad a la que fue sometido el crucificado, por aquellos desalmados.
Su sangre es del tipo AB, y su grupo racial es judío o semítico. Alrededor de la sangre se ve suero, invisible a simple vista. La anatomía de las heridas, según los expertos, es absolutamente perfecta.
Un palentólogo detecta 59 esporas de polen, propias de Palestina, muchas ya extinguidas, esporas que son confirmadas en análisis posteriores. En la zona de los pies, rodillas y nariz se encuentra polvo travertino-aregenito, propio de Jerusalén. La nariz está partida, producto posiblemente de una caída, y el polvo hallado en esa zona y en la rodilla pueden ser debidos a esa caída. ¿Las caídas durante el traslado al Gólgota?.
En los ojos se notan unas prominencias circulares sobre los párpados, que corresponden a monedas (leptón), que se colocaban en los ojos de los cadáveres. Estas monedas fueron acuñadas en tiempos de Pilatos, (26 al 36 d.C.). Fueron retiradas de la circulación a la muerte de Tiberio y sucederle en el trono Cayo Calígula, (37 d.C.).
Para explicar cómo se ha producido la “fotografía tridimensional de Jesús el Cristo”, que se encuentra en negativo, un científico francés, de nombre Jean Bautise Rinaudo, dice que “se trata de una irradiación instantánea de protones de deuterio, bajo una forma de energía desconocida”.
Otros científicos confirman que la imagen ha sido fotografiada sobre el lino por “una irradiación lumínico térmica instantánea (0,002 segundos), que “quemó” las fibras de la tela muy superficialmente (0,003 mm.).
¿Quién es el ser de la Sábana Santa?. ¿Es realmente la fotografía, en negativo de Jesús el Cristo?. ¿Qué misteriosa energía atómica fotografió a esa persona?. ¿Por qué hoy día no se consigue hacer una fotografía o impresión similar, pese a la moderna tecnología?.
Lo que queda sobradamente demostrado es que no se trata de una falsificación, absolutamente imposible, y que esa sábana envolvió a “alguien”, fuese quien fuese, que generó una energía desconocida que “fotografió” su cuerpo, y que ese ser fue crucificado, después de haber sido sometido a multitud de torturas, tal y como se cuenta y se ha escrito sobre un tal Jesús de Nazareth, llamado El Cristo.